Hace algunos años acudí a los postulados de la psicología transpersonal buscando, desde la ignorancia, inspiración en Carl Jung. El viaje no tuvo éxito digámosle que contante y sonante
pero me sirvió para abrir mi mente a nuevos puntos de vista.
© maureen shaughnessy
http://maureensphotoblog.blogspot.com/En realidad me enfrentaba a la necesidad de encontrar un nuevo marco de referencia que explicara, en el caso de una famosa marca de whisky escocés, su capacidad de representar deseos y aspiraciones vinculadas a la noche. Creí encontrar en el transpersonalidad un modo de explicar la conexión con contenidos que superaban la experiencia individual y conectaban con algo telúrico y profundo, propio casi del insconsciente colectivo. En aquel caso la noche representaba no solo pulsiones y deseos sino la conexión con estados de consciencia que huían de lo cotidiano y aparentemente luminoso. En realidad pensaba que la noche era un rito iniciativo y un salto en el plano de la consciencia, un ritual. Así como las tribus establecen a través de ritos y de la ingestión de sustancias alucinógenas un puente con planos espirituales, así también el rito de la noche es de alguna manera un intento, casi siempre infructuoso, de saltar a otro plano de consciencia, a otra realidad.
A partir de este intento, que no fue comprendido en la forma que lo expuse pero que de alguna fue recogido en un homenaje hacia el saber y conocimiento de la noche, empecé a reflexionar sobre un concepto muy básico:
- algunas marcas tienen la capacidad de conectarnos y en alguna manera participan de procesos en los que el individuo intenta por distintos mecanismos trascender bien sea su realidad individual e incluso social y participar de vivencias y creencias en un plano mas abstracto. Por lo tanto estas marcas tienen un valor transpersonal, sea porque contribuyen, vehiculan o participan de procesos en los que queremos disfrutar de un mayor nivel de conexión con nosotros mismos, con otros, con la naturaleza con dimensiones “espirituales”. Es decir que ayudan o participan en el proceso de trascender esferas más egocéntricas y propias del yo. A través de proceso el sujeto se siente participe de realidades que superan su ámbito mas próximo o incluso su marcos de referencia colectiva mas inmediata para desarrollar una mayor proximidad con planos de consciencia que contribuyen a su auto-realización.
Esta transpersonalidad también nos conecta con improntas que van más allá de lo adquirido culturalmente, o bien dan sentido profundo a lo adquirido culturalmente. Lo arquetípico como instrumento para encontrar también la conexión con verdades profundas de una conciencia compartida también es objeto de ese proceso transpersonal.
A partir de estos imprecisas nociones que no tienen mas validez que dar un marco a una reflexión general y que no pretenden tener rango de explicación psicológica propongo el concepto de “transpersonal branding” o transbranding (que ha sido explorado superficialmente como transforming an everyday product or service into something magical in the minds of potential customers, clients, and stakeholders por parte de Belynda Johnson en http://www.majicconsulting.com/services.html y por Lucian Trasa en
http://www.transpersonalbrands.com/beyond_lovemarks.htm.
No he encontrado otras referencias explicitas y en todo caso tampoco se trata de buscar la originalidad.
Planteo con toda claridad que las marcas pueden tener un impacto transpersonal en dos niveles:
- como co-adjugantes en el proceso de superar niveles instrumentales y funcionales, buscando cercanía con niveles de consciencia que faciliten el acceso real o supuesto a planos de consciencia o perspectivas de carácter mas transpersonal
- como soportes simbólicos plenos o parciales que sirven de referencia para aproximar y representar o bien que sirven a la marca para adquirir parcialmente una entidad conceptual que la eleva o establece otro marco de referencia
En definitiva esas marcas están en ocasiones o tienen la vocación de estar cerca de contenidos y referentes mas telúricos y profundos. Contenidos que superan lo individual, los procesos del yo e incluso el marco de referencia socio-cultural (mi país, mi comunidad) y aspiran a conectar con esferas de conciencia y de perspectiva acerca de nosotros mismos mas definitivamente transpersonales y por eso quizás menos condicionadas por el tiempo o el espacio. Detrás de las manifestaciones y de la marca como fenómeno, hay un significado profundo y “trascendente” que como vengo diciendo roza o se aproxima a niveles de conciencia más plenos y auto-realizados.
Indudablemente la vinculación a realidades transaccionales y la diversidad de aproximaciones y touchpoints hace que esa capacidad simbólica, representativa y transpersonal sea elusiva, efímera, inestable y en ocasiones puesta en tela de juicio o sometida a critica. Pero lo cierto es que en momentos de “synchronicity” esas marcas a través de sus ceremoniales representativos logra conectar, establecer ese alcance transpersonal… para algunos y solo por algún tiempo.
El marca de la reflexión sobre transpersonal branding y transbranding es propio de aquellas marcas que han superado el plano instrumental o que necesitan dar un valor y contenido a determinadas operaciones un sentido y valor que contribuya a elevarlos o situarlos en planos de referencia dominantes por su valor y trascendencia. No es por tanto un enfoque que sea fácilmente aplicable a marcas que se mueven en ámbitos más operativos y funcionales y que difícilmente puede alcanzar esa trascendencia de significado sin que caigan en cierto ridículo y presuntuosidad. Pero en todo caso no podemos establecer normas y patrones y solo referentes y juicios que ayuden a evitar la tentación de asumir como general aquello que solo es aplicable en algunos casos