7/20/2012

Reframe Yourself : los problemas estratégicos son sus marcos y perspectivas de referencia conceptual



Nuestros problemas en si no son sino problemas de perspectiva.

A lo que nos enfrentemos normalmente no es una verdad definida y bien perfilada, sino a un realidad tamizada y confundida por perspectivas.

El problema no es nunca el problema en si mismo sino que el modo de ver el problema, por eso  es mucha veces el trabajo previo y fundamental es construir un nuevo espacio mental para el problema.

De hecho la creatividad, la innovación o el cambio, son hijos de mentes que operan con otros referentes y puntos de vista.

Mentes que aplican nuevos relatos y que son capaces de re-enfocar lo poco de tangible y objetivo que nuestros problemas puedan tener.

Porque el problema es la circunstancia y el contexto.

El producto o la marca son lo que son pero sobre todo son el contexto que lo atenaza y lo define.

El framework, es decir, el conjunto de referentes y apriorismos que nos inundan y nos ahogan, son el mayor problema del problema.

Comunicar es muchas veces conducir a alguien hacia una nueva perspectiva del asunto, del objeto o del sujeto.

Lograr ese “re-enmarcamiento” no es siempre tarea fácil. En muchas ocasiones el framework ha sido un poderoso lugar común, asumido con fuerza y a veces con intransigencia. Es un “como deben ser las cosas” que no es nada fácil de superar.

Convencionalismo, consenso o mero tópico, el framework muchas veces nos domina y condiciona.

La creatividad o la innovación tienen que partir de un nuevo sistema de referentes. Una transformación que puede ser cognitiva o decididamente emotiva: una cambio en lo que sabemos y pensamos, pero también en lo que sentimos y e implica para nosotros la cosa o el trasunto

  Shahrokh Dabiri  

7/04/2012

¿El fin del medius interruptus?

El hecho de pasar de ser una cultura de la interrupción y a veces de la irrupción, para acabar siendo una cultura de la proposición y la seducción, en la que mi acceso a contenidos es absoluto y nunca más mediatizado por canales y plataformas, me parece un cambio que hace de internet verdaderamente esa herramienta de transformación que anuncian.
Mañana serán los contenidos los que llamaran a mi puerta o bien seré yo quien llame a la suya. Y lo hare sin agregadores de contenidos, sin canales y sin estructuras que seleccionen ni para muchos ni para uno solo.
El contenido, la idea, la creación levitaran literalmente, dueños de su propio destino. Aletearan para llamar la atención y usaran del rumor y la difusión social como el motor que active su visibilidad. Usaran de la más profunda arma: el aburrimiento y el deseo de lo nuevo.
Y será en ese contexto donde los que quieren vender algo se mutaran en ideas y serán un poco menos cosas. Dejaran  de parasitar en contextos de contenidos que interrumpen, para ser ellos mismos narraciones, relatos o estímulos. Seguramente en muchos casos dejaran de ser parásitos para ser simbióticos con contenidos mayores que ellos. Pero usaran de la información y de la curiosidad para ser algo más que una comodity industrial.
Imaginarse un mundo sin medios que hagan por nosotros el trabajo de seleccionar y que creen unidades de significado a base de integrar historias, puede resultar difícil hoy. Pero me parece posible si concebimos un mundo hiper-fragmentado en el que no existen mayorías dominantes y homogéneas.
Pero como ocurre siempre la realidad no es amiga de escenarios sencillos. El consumo personalizado y onanista de contenidos, la relación con las ideas y las creaciones en primera persona es y será un fenómeno transformador del modo y la oferta de los contenidos. Pero no será el único.
Pervivirá el medio espectáculo, sobre todo audiovisual; aquel que se comparte y se vive con otros. Ese medio que funciona como el fuego de la tribu. Que reúne y aúna. Aquel medio que cobra significado a través de contenidos que adquieren su valor cuando son vistos en compañía y que suscitan encuentro y re-encuentro. Eso no morirá. Pero tendrá que cambiar, inventara contenidos que cobran sentido en comunidad y en red con instantaneidad. Recrearan el salón de casa de forma virtual para combatir el peor castigo, la soledad que el consumo solitario de contenidos produce.
Así que viviré un mundo en el que los contenidos ya no serán piezas de una estructura de programación, mientras por otro lado seguirá existiendo el concepto de canal, mientras este sea capaz de congregar y espantar la soledad. Todo será diacrónico menos esos contenidos que se transforman y nos transforman en una especie de catarsis compartida.
Se abren nuevos puertas para consumir sin intermediarios mientras los medios de masas se convierten en parroquias que ahuyentan el miedo a la soledad.


3/01/2012

Un nuevo marco de referencia, una visión que ilumina y una cruzada hacia todos los puntos de contacto

¿Cómo establecer, desde una transformadora perspectiva contextual y de referentes, una visión única, renovadora y generadora de un discurso de cambio de la marca, capaz de anclar su liderazgo en solidas bases de identificación y afiliación con los consumidores?
El objetivo último inspirar una nueva aproximación al consumidor que se plasme consistentemente en todos los puntos de contacto. Y hacerlo a partir tanto de fuentes secundarias de información como de la utilización de experiencias, modelos y enfoques relacionadas con la categoría.
el planteamiento y diseño metodológico y de proceso se centra en la generación de “outputs transformadores” que en fases posteriores deberán evaluarse y matizarse.
¿El plazo? poco más de 4 / 6 semanas

2/27/2012

Unas pocas cosas que hoy debemos pedirle a las marcas

1.El consumidor quiere tener la voz: participar y ser correspondidos por las marcas
2.Relación personalizada: cada persona es un canal
3.Mayor regulación y responsabilidad
4.Transformar la forma de consumir y relacionarse anticipándose a las necesidades del consumidor
5.Homogeneización e universalidad del acceso y la calidad
6.Marca más que mera calidad: experiencias y emociones (también facilitadores e inspiradores de vida)
7.Del push al pull: las buenas marcas son deseadas y crean fascinación
8.Ser estéticamente deseadas y actitud aspiracional en muchos casos
9.La simplicidad como actitud inteligente de las marcas
10.Más que satisfacer crear necesidades.
11.Imprescindible para cualquier organización hace la labor de construir una marca.
12.Transparencia en el precio
13.Espontaneidad, las marcas ya no están encartonadas
14.Especialización en todos los ámbitos
15.El consumidor es camaleónico.
16.Marcas con múltiples personalidades para adaptarse a canales y a consumidores

1/10/2012

Las marcas de la memoria : vengo de otro siglo y otras marcas

Lo confieso: yo nací en un mundo de pocas y sólidas marcas. Un mundo en que la legitimidad la daban los medios de masas, pocos y sometidos a férreo control.
Vengo de un tiempo en que ser reconocida como marca y estar en boca de todos era sinónimo incuestionable de calidad. Soy hijo de un siglo en que ser machacón, insistente e inquisitivo estaba bien visto, porque las marcas tenían licencia para asfixiarnos una y otra vez con el mismo mensaje, con el mismo argumento. Y era tal su poder que se erigían en guías de lo que estaba bien o mal, de lo “in” o de lo “out”. Eran una pandilla de unas pocas, que dominaban el cotarro como si fueran matones, a veces practicando el oligopolio cuando no el monopolio descarado. Y tal era la laxitud con las que se las trataba, que se sentían con derecho como mínimo para exagerar, cuando no de mentir sin ningún recato. Marcas que se anclaban en viejos apriorismos y estereotipos: con una idea muy tradicional y estática de lo familiar y un rotundo machismo. Y precisamente en este país esas marcas hacían gala de lo español y a la vez jugaban con los complejos y carencias de una sociedad insegura. En fin que aquellas marcas con las que crecí nada sabían de la responsabilidad social o de los compromisos, más allá de melifluas caridades en caso de desastre o inundación.

Eran estas marcas como enormes titanes a los que no llegabas ni de puntillas, total y conscientemente inaccesibles. Campeones de esto o aquello que hablaban de las cosas, de los atributos y poco de las personas, salvo honrosos ejemplos. En fin que vengo de un siglo en el que las marcas grandes, las únicas por lo demás, lo tenían todo, menos un compromiso sostenido y cierto con los consumidores, más allá de la transacción o del vender y comprar más primario.
En gran medida ese mundo de marcas casi ha muerto. Sigue en apariencia, pero aquí y allá, en esta o aquella categoría surgen nuevos paradigmas. Aquellas viejas marcas son como zombis que acaban por consumirse literalmente a si mismas (y la practica de fabricar marca blanca es un ejemplo). Viven sin vivir, esperando ser otras cosas.
Este retrato de las marcas, un poco nostálgico y anaftalinado es una caricatura casi esperpéntica que sirve de apunte previo para preguntarse que le demandamos hoy a las marcas y en que son sustancial y contextualmente diferentes.
¿Cuál es la respuesta? Todo se andará.