7/02/2009

Las marcas tienen que “entrañar” la tecnología




Como no conduzca rápidamente este post hacia la cuestión seguro que me pierdo.

Vamos que tiene que quedar claro, pronto y bien, que cuando digo “entrañar” la tecnología quiero decir que la relación entre la marca y la tecnología sea plena y completa.

Una relación marca-tecnología que no es solo instrumental (hace esto, hace aquello) sino que la tecnología forma parte de su ser y su relacionarse.


Y es que creo que la tecnología, en especial las tecnologías de la comunicación, no es una opción sino una condición necesaria e inexcusable.
El ser de la marca en gran medida tiene que integrar como se relaciona con la tecnología y las integra en su discurso.

El ser de la marca habla de sí mismo a través del modo integra y relaciona su proposición con las tecnologías que le circundan.
La tecnología es cultura material y por eso las marcas, aunque no lo hagan patente explicitamente, integran de un modo u otro las tecnologías.

Como siempre odio que esa integración sea casual y me gustaría que fueran plena y decididamente causal.
Las tecnologías han siempre sido parte de nuestro específico modo de ser humanos, pero hoy lo son más.
Porque nuestra civilización no está determinada por la relación con lo trascendente o con el poder, sino que se caracteriza en una específica relación con nuestro ser más profundo y con una relación con el medio desde una posición de capacidad que nos brinda la tecnología.

Por eso ninguna marca puede dejar en blanco la casilla que pregunta: ¿y cómo concibe, se relaciona la marca con la cultura tecnológica?
No puede obviarse esta cuestión, porque ya no se trata de una opción sino de una estructura o de un rasgo determinante del modo de relacionarse con la sociedad y con el usuario/consumidor final.
Las tecnologías de la información y de la comunicación han transformado el modo de relacionarnos con el mundo y con otros seres humanos.
Esa tecnología a través de propuestas virtuales crea intra-realidades.

Conectar las marcas con las tecnologías no significa hacer y gastar casi sin responsabilidad, sino establecer un diálogo fructífero.
Las marcas que dialogan con la tecnología no solo están vivas, sino que han dejado de ser seguidoras para llegar a ser capaces de escribir por sí mismas la historia.