Un espacio para compartir y discutir acerca del papel de la planificación estratégica de la comunicación y de marca, en cualquiera de sus ámbitos y planteamientos.
Como no conduzca rápidamente este post hacia la cuestión seguro que me pierdo.
Vamos que tiene que quedar claro, pronto y bien, que cuando digo “entrañar” la tecnología quiero decir que la relación entre la marca y la tecnología sea plena y completa.
Una relación marca-tecnología que no es solo instrumental (hace esto, hace aquello) sino que la tecnología forma parte de su ser y su relacionarse.
Y es que creo que la tecnología, en especial las tecnologías de la comunicación, no es una opción sino una condición necesaria e inexcusable. El ser de la marca en gran medida tiene que integrar como se relaciona con la tecnología y las integra en su discurso.
El ser de la marca habla de sí mismo a través del modo integra y relaciona su proposición con las tecnologías que le circundan.
La tecnología es cultura material y por eso las marcas, aunque no lo hagan patente explicitamente, integran de un modo u otro las tecnologías.
Como siempre odio que esa integración sea casual y me gustaría que fueran plena y decididamente causal.
Las tecnologías han siempre sido parte de nuestro específico modo de ser humanos, pero hoy lo son más.
Porque nuestra civilización no está determinada por la relación con lo trascendente o con el poder, sino que se caracteriza en una específica relación con nuestro ser más profundo y con una relación con el medio desde una posición de capacidad que nos brinda la tecnología.
Por eso ninguna marca puede dejar en blanco la casilla que pregunta: ¿y cómo concibe, se relaciona la marca con la cultura tecnológica?
No puede obviarse esta cuestión, porque ya no se trata de una opción sino de una estructura o de un rasgo determinante del modo de relacionarse con la sociedad y con el usuario/consumidor final. Las tecnologías de la información y de la comunicación han transformado el modo de relacionarnos con el mundo y con otros seres humanos.
Esa tecnología a través de propuestas virtuales crea intra-realidades.
Conectar las marcas con las tecnologías no significa hacer y gastar casi sin responsabilidad, sino establecer un diálogo fructífero.
Las marcas que dialogan con la tecnología no solo están vivas, sino que han dejado de ser seguidoras para llegar a ser capaces de escribir por sí mismas la historia.
Ha pasado mucha agua bajo el puente. Hoy los sueños de Internet son realidades basadas en el creciente y significativo peso de Internet en todos los hábitos de información y consumo. Hoy, la burbuja de principios de los 2000 parece lejana. Parece incluso que no queden cicatrices. Y eso es bueno. Porque sino el modo en el que un puñado de advenedizos nos explotaron a unos cuantos (eso si, ha conciencia y con la camisa abierta) no hubiera servido de nada. Naturalmente queda la memoria. Y de la perspectiva se aprende. Sobre todo cuando relees una perdida presentación y te asalta la frase:
“Los usuarios de Internet tienen mas poder que el permitido por el teléfono o la televisión porque a diferencia de ellos pueden ser creadores, productores y usuarios al mismo tiempo...”
Y la frase pertenece a 1995, empiezas a pensar que tenemos la desgracia y la suerte de ser testigos de fenómenos que transforman en profundidad nuestra cultura. Y por esos años también se escribía que Internet tenía un carácter o Nivel Transpersonal, por que Internet generaría un “colectivo”.Es decir, seria generador experiencias identitarias que van más allá de lo individual... En definitiva ya en 1995 Bruce Murray afirmaba en “Society, Cyberspace and the Future” que Internet produciría cambios radicales en la manera de relacionarnos con nosotros, con otros, con el saber, con el poder, con el espacio, con el tiempo... “expansión” de nuestras expectativas personales.
¿Fueron años felices?
Pues no. Se nos quedo a muchos un sabor amargo en la boca. Nos dimos a cuerpo entero a la quimera de crear marcas a veces de la nada. Y lo hicimos para comités y tiburones de Private Equity que se fumaron miles de millones y lo que es peor “millones de neuronas”. ¿Volverá a pasar otra nueva quimera del oro? Es posible. Lo importante es convencerse que el tiempo, la lógica, las magnitudes, la gravedad ,o vaya a saber usted qué, son inapelables. Y que visión no es cabezonería. La rueda de la fortuna tampoco ha dejado desde girar de aquellos años y las ideas megalómanas se han esfumado, y aquellos a quienes sonrió la suerte disfrazada de especulación, andan todavía “calentitos” de pasta, pero alguno ya ha caído al hoyo. ¿A que viene todo esto? Le esta vieja presentación y no me digas que en tiempos de la “burbuja” no dimos el todo por el todo. Quizás compartas conmigo que los signos de la social-media estaban escritos pero desdibujados y que nos “equivocaron” al hacernos creer que Internet era una tecnología o a lo máximo un medio cuando lo que es (y así se concibió) es un instrumento de intercambio y relación que genera nuevos lazos culturales.
En teoría el Personal Video Recorder es la forma inteligente e interactiva de disfrutar todo lo que puede ofrecer la televisión.
Realidades como Tivo (el verdadero origen del PVR) aspiran a demostrar que el PVR es más que un sistema único e inteligente que te informa en detalle sobre todos los programas para ayudarte a seleccionar lo que realmente te gusta.
De hecho es más que un Video Recorder con funciones digitales únicas como parar un programa en vivo y recuperarlo en su punto exacto de visionado. O incluso permitirte repeticiones de un programa en directo recuperándolo sin perder ni un segundo. Es más que una grabadora digital inteligente, en cuyo disco duro puedes grabar los programas que realmente te gustan, no importan si cambian su horario o día de emisión. Incluso es más que un sistema inteligente que te permite buscar y seleccionar los programas y contenidos que exactamente buscas, en cualquier cadena a la que tengas acceso. Incluso puede incluir acceso a servicios interactivos mientras ves la televisión: como consultar tu correo electrónico y usar otros servicios interactivos . Los servicios de el Personal Video Recorder en teoría debería permitir incluso disponer de un Video Club en Casa. No solo sería un set-to-box más sino un DVD de última generación para poner a tu alcance la calidad de la imagen y el sonido digital. En definitivo el Personal Video Recorder se ha planteado como la forma inteligente y a tu medida de disfrutar la televisión.
¿Quién me ayuda a controlar esta “ventana”? O quizás es que ya tengo el control
Y dicho todo esto, voy y me pregunto ¿Por qué no esta todavía en mi casa?
Mientras tanto un portable digital media player ,capaz de almacenar y permitir disfrutar música, fotos y video alcanza el 90% de hard-drive-based players y mas del 70% de todo el mercado de reproductores en el mercado de EE.UU. Ligado a un canal de distribución cuya función primera no era ser tanto un negocio como promover la venta del “device” y constituir un servicio para los usuarios. Una innovación que ha renovado el modo de consumir productos de audio (sean musicales o de otro tipo). Un concepto que ha llegado a ser mucho más que el Walkman del siglo XXI. Forma parte de mi mundo, del mundo de la gente que me envuelve. Y sin embargo no da respuesta a una de las principales formas de entretenimiento popular (aquella en la que un mayor número de personas consume un cada vez mayor número de horas en el mundo, es decir, la televisión).