9/08/2007

Construir consistencia

¿Qué pasa cuando una marca es plural en su oferta de productos? ¿Qué hacer cuando la persuasion táctica y la presión del corto plazo impide crear un “denominador común”? ¿Qué pasa cuando en una sola línea de negocio conviven distintos ejes de comunicación? ¿Qué pasa cuando no percibimos una sustantiva familiaridad entre las distintas tácticas de comunicación?

En primer lugar pasa que como he dicho posiblemente tengamos tácticas de comunicación pero no necesariamente estrategias de comunicación. Ocurre entonces que tenemos una agregación de campañas, de esfuerzos, pero no un orquestado esfuerzo.
Detente. No digas que es falta de vision.
La consistencia en si misma no rinde dividendos. Si acaso lo hace un planteamiento persuasivo y relevante que multiplica su efecto al reproducirse en los distintos ámbitos y líneas de comunicación.
¿Cómo resolver este problema? Eso sin sacrificar la búsqueda de una solución creativa especifica y sin solapar líneas de comunicación hasta que queden desdibujados las distintas visiones.
He reflexionado sobre este tema y os propongo una vision que posiblemente sirva para delimitar aspectos sobre los que podemos incidir para generar consistencia.

9/06/2007

Jordi Vilagut (BrandJazz) dice acerca del "gorila tamborilero" ... Gracias Jordi

“Lo que no se entiende, se admira o se desprecia”. Yo añadiría, “o crea indiferencia”. Y eso que no se entiende, acaba en un nicho. Ése es el problema. Ocurre con el Jazz. Ocurre con la pintura abstracta, la poesía visual, cierto tipo de cine y un largo etcétera en cualquiera de las Artes.Y ese es el riesgo con productos mass market. Puestos en el ejemplo de la campaña que se menciona, los argumentos de los creadores no son nada nuevo. Basta con revisar el caso Kit-Kat. Misma categoría, misma estrategia (beneficio racional inexistente) y sí, buscando el entretenimiento. Pero con un mensaje (creado a finales de la década de los 50) que ha aguantado décadas, caló entre el público, su insight está en la calle y en boca de cualquiera y ayudó a construir una marca.Y otro Case Study histórico: el caso Hamlet, en Inglaterra, con más de 30 años siguiendo el mismo código y un mismo claim. Sin beneficio racional, pero con un mensaje que llevó a la marca a convertirse en el 50% del pastel en su categoría (¿quién no desearía esta participación?) y el deleite de los televidentes. Una vez más, entertainment. Pero con resultados. En el lado opuesto, el caso Benetton, cuando se olvidó de su claim y perdió el norte buscando la notoriedad pura, cuando lo tenía todo a favor. Resultado: vuelta a sus orígenes para enderezar y un error admitido.El gorila ha generado hype, sin duda. Otra cuestión es si esta estrategia tiene futuro para la marca, aún siendo lider en su categoría. Y si la tiene, estoy convencido de que el primer spot (el gorila) no será el mejor de la serie. Lo que no es muy buena noticia, para empezar. De ahí, el debate.Y un apunte más: si estas estrategias del todo vale funcionaran (¿hay algún ejemplo de que sea así?), los anunciantes no necesitarían para nada a los Consultores, ni Agencias, planners, ni siquiera creativos. Si no hay mensaje, no hay historia. Y si no hay historia, nada cala, es decir, todo se olvida. O malvive en el purgatorio de la indiferencia.Saludos, J.Jordi Vilagut

9/05/2007

Lo cultural nos condiciona.


Ramón Ollé propone la lectura de Culture and Consumption, de Grant McCracken. Nada más oportuno. Yo a la vez os propongo revisar el Strategic Compass© como herramienta que contribuye a establecer una perspectiva mas global de los problemas y aborda las dimensiones en las que se puede establecer "el juego de la reflexion estratégica"

9/04/2007

Gorilla Drummer...el significado del no significado



No hemos cambiado. Seguimos pensando en los estrechos límites de la vieja casuística.

Todavía tenemos el secreto deseo de establecer una necesaria relación causa y efecto.
Pensamos que el significado es el resultado de una “descodificación” cognitiva mas o menos lineal.
El anuncio se debe poder explicar. La relación entre producto y mensaje debe ser un vínculo necesario, reproducible.
La relación entre lo anunciado y lo dicho debería ser, según nuestras viejas asunciones, lógica y plausible.
Pero lo cierto es que el significado podría estar en el no significado. O tal vez el significado esta en añadirle un poco de thrill a una vulgar tableta de chocolate con leche.
El status, la condición de mito esta asociada en hacer aquello que no es predecible, lógico o convencional.
La sorpresa, la ruptura con lo mecánico y lo predecible nos sitúa o en el ridículo mas espantoso o cerca del séptimo cielo de lo mítico.
Los poetas, los visionarios no están sujetos al imperio de la lógica y de lo predecible. Cultivan un punto de admirada incomprensión y se atreven a deambular cerca del abismo del ridículo para recoger los brillos de lo inaprensible.
Lo que no se entiende o se admira o se desprecia.
Lo que no se comprende nos sitúa en nuevas orbitas, dicho cual ¿no merece la pena el riesgo de no ser comprendidos? ¿no rinde dividendos liberar la fuerza de la especulación, la sorpresa y un sentido como “que-pasa-aquí-que-no-puedo-aplicar-el-piloto-automático-intelectual?

Descubro esta pequeña joya de lo incompresible en el muy recomendable blog de Daniel Mejia titulado “Adstructure”. Entrad en él (http://danielmejia.wordpress.com/2007/09/03/is-the-message-death/ ) Y haz que un gorila tamborilero te urge las meninges