11/20/2006

¿Para qué sirve un planner? ... mas para pensar sobre como pensamos

La fuerza y la miseria de un planner está en que es capaz de proponer puntos de vista desde la entraña del problema.
Hoy (también) discutía las causas que sustanciaban el rechazo de un amplio número de consumidores hacia un producto. La investigación (incisiva y valiente) venía a exponer que el problema no estaba en las aparentes argumentaciones de índole organoléptico o sensorial, sino en la falta o “vacío cognitivo” del consumidor que era incapaz de dar sentido y “misión” a ese producto y acudía a lo singular y desconocido de su sabor, cuando en otras categorías próximas estaba dispuesto a aceptar experiencias similares.

© antonio_monerris http://flickr.com/photos/amonerris/
Necesitamos leer en más profundidad y sobre todo sustraernos de las lecturas estereotipadas y simplificadoras que no llegas a leer correctamente al consumidor.

Hace poco Russell Davies hablaba del overthinking (http://russelldavies.typepad.com/planning/2006/11/in_praise_of_ov.html#comments ) es decir, hablaba de esa acusación también estereotipada hacia los planners en el sentido que damos demasiadas vueltas a los problemas.
Hoy me daba cuenta que sin la valentía de asumir e incorporar una visión mas “incisiva” y matizada acerca de cómo los consumidores “piensan los productos” acudimos a planteamientos reduccionistas y simplificados, que ofrecen soluciones tan idénticas como erróneas a problemas distintos.