1/04/2007

"the essence of strategy is choosing what not to do" Michael Porter dixit


Cuantos sinsabores produce esta verdad. Porque como he dicho hacer estrategia es decidir. Y decidir es escoger. Y de alguna manera escoger es negar. Primamos unos objetivos sobre otros, unos vehículos sobre otros, unos contenidos sobre otros. Decidimos no tanto lo que hay que hacer, como aquello que no queremos hacer. Definimos un nuevo paradigma transgrediendo viejas normas, haciendo caso omiso de de viejas creencias.
Y en ocasiones la estrategia es la propia inacción. La negación de la respuesta : ¿debo cambiar mi “public agenda” ante la intromisión de mensajes del contrincante? Incluso podemos dejar que el inexorable paso del tiempo envejezca una comunicación o una propuesta, quizás el momento sea mas propicio en otro tiempo.
Esperar el momento, no rendirse a la evidente intención de actuar cuando todavía no es tiempo; todas estas son decisiones difíciles sobre todo porque serán incomprendidas y seguramente criticadas a partir de teóricas y alejadas de la realidad consideraciones por parte de individuos cuya vida no consiste en decidir (incluso decidir el-no-decidir) sino que se dedican a propinar suculentamente remuneradas conferencias para audiencias pobladas de beodos. Lastima

3 comentarios:

Jordi Vilagut dijo...

Frase lapidaria. Una gran verdad. Quizá no haya mejor manera de definirlo. Elegir herramientas, instrumentos, modelos, constructos o como queramos llamarlo, es sólo un medio para conseguir un fin. Una parte del proceso que será nuestra guía, no tanto para conducirnos hacia tal fin, que lo es, sino mucho más importante, para servir de alerta en la tentación de perdernos en el bosque de las ideas o desviarnos del camino central.
Sucede a menudo en el trabajo intelectual. Decidir qué no hacer, en múltiples ocasiones es más interesante y clarificador que decidir qué hacer. Pero claro, eso implica el esfuerzo de elaborar distintos escenarios, considerar más de un camino posible, dudar incluso de las propias ideas. Reconsiderar. El sí y el no forman parte de la misma toma de decisiones. Van unidos y algo mucho más importante, son el mejor antídoto contra el Dogma, tan al uso entre aquellos que, lejos de intentar progresar personalmente, pretenden seducirnos con caducos monólogos, propios de legendarios vendedores de elixires.
Larga vida al Pensamiento. Al crítico y sobretodo a la autocrítica.

Gustavo Adamovsky dijo...

Antonio: ¿Cómo estás?
Es la realidad que nos toca. Todo objetivo y estrategia viene acompañado por restricciones. No puede hacerse "todo", al menos en un mismo momento. La sabiduría del estratega está en poder diferenciar los tiempos. Hay momentos para cada decisión.
Lo interesante, y desafiante, es tener ideas tan consistentes que el dolor de descartar algunas de ellas se deba a su alto potencial (y no a la pobreza intelectual)
Saludos desde Argentina
Gustavo Adamovsky

Juanjo Brizuela dijo...

No sé si ha habido un problema, porque añadí un comentario ayer, no lo he visto, pero bueno trataré de hacerlo parecido a ayer.

Mi idea era proponer algunas ideas. Creo que efectivamente la potencialidad de las decisiones estratégicas radica en plantear una serie de escenarios posibles en los cuales se escoge entre aquellos que son coherentes y alineados con la visión de la marca. Por tanto, tanto el sí como el no, son absolutamente necesarios. Es más. El "no" permite en muchísimas ocasiones decidirte aún más por otro camino. Por eso es francamente interesante plantearse el no.

La duda me surge en el sentido que toda estrategia está basada en un contexto determinado y que cualquier cambio en dicho contexto debería permitir tener la suficiente flexibilidad para ver si bien seguimos el camino decidido o bien modificamos, no tanto su esencia como una situación concreta, de forma que de nuevo el NO se convierte en un factor esencial.

En todos los ámbitos de la vida, el verdadero trauma radica siempre en aprender y en saber decir que NO. Da miedo en ocasiones. Pero precisamente por eso, si existen argumentos, no debe producirse tal situación.