6/05/2008

La sostenibilidad no es un espectaculo o como evitar que se nos vayan de la mano los brindis al sol.

La sostenibilidad medio-ambiental se ha convertido en un bien en proceso de banalización al usarse como mecanismo para dar notoriedad y definición a proyectos corporativos.
En el fondo hay un proceso de comoditización de los mensajes que pretenden definir a las compañías energéticas, en base a los intereses que definen los mercados financieros. Hay la necesidad de alzar la voz, pero sobre todo de tener una voz. Pero ese tener voz se alinea con una interpretación ciertamente estereotipada. Hay una Instrumentalización corto-placista de los discursos medioambientales.
Este pecado, el pecado del posicionamiento banalizado, resulta aun menos grave que otro que nos ahoga, que inunda nuestras pantallas de televisión que asoma seres menudos que nos acogotan como harían pequeños monstruos de película de serie B.
Es lo que llamo sostenibilidad como espectáculo. O como forma sofisticada de tortura.
La carrera por hacerse notar en base a discursos aparentemente socio-conscientes engendra monstruos. Y engendra originalísimos brindis al sol que no se sustentan en una propuesta de acción y compromiso.
La sostenibilidad no es una declaración, si acaso una proclamación.
La sostenibilidad con resabios un poco pedantes y redichos en boca de pre-púberes acicalados de melenita a la moda es una peligrosa arma, que como todas las armas puede herirte con el retroceso o sencillamente devolverte el tiro por la culata.
No pueden gastarse ingentes cantidades en declaraciones declarativas, cuando la incertidumbre invade a la población.
No puede aspirarse a cambiar la vision que de mi tienen simplemente con una originalísima situación que con medida puede hacer sonreír (ver el último spot de Solan de Cabras para su concentrado de frutas).
No podemos inundar los medios con una invasión mediática que te hace preguntarte ¿y después que?
Me temo que después nada.
Porque lo que viene después es la perfomance. El servicio. Los proyectos.
Pero qué pasa si la situación de mi gobierno corporativo ciertamente esta sujeta a debate y reyerta. Y si además posiblemente no disponga de efectivas propuestas para hacer valer mi proclama de que soy la conciencia de un prolongado compromiso con las futuras generaciones ¿entonces que?
Entonces quizás nada. Porque el fin se habrá logrado. Un fin que no era transformar top to down una compañía como hizo Lord John Browne con British Petroleum, si no hacer notar un nuevo liderazgo.
Pero las heridas pueden ser profundas.
Profundas heridas en el discurso de la compañias cuyas competencias conciernen críticos bienes sociales.
Es cierto que se alumbrará una nueva conciencia. Pero será la conciencia del descreimiento y del desden hacia los discursos de maravillosa factura formal pero dudosa modulación de esfuerzos, liviana consistencia con las promesas hechas y posiblemente peligroso timing.
Ciertamente ni vale todo, ni la exageración nos deja indemnes. Si no al tiempo


Turn off your mind, relax
and float down stream
It is not dying
It is not dying

Lay down all thought
Surrender to the void
It is shining
It is shining

That you may see
The meaning of within
It is being
It is being

That love is all
And love is everyone
It is knowing
It is knowing

That ignorance and hate
May mourn the dead
It is believing
It is believing

But listen to the
color of your dreams
It is not living
It is not living

Or play the game
existence to the end
Of the beginning
Of the beginning
Of the beginning
Of the beginning
Of the beginning
Of the beginning