10/21/2006

¿Realmente comprendemos lo que sucede? : superficie y profundidad

No se trata de asustar a nadie. El planteamiento es sencillo. Ayer en una conversación con un grupo de profesionales empeñados en desarrollar una iniciativa que sirviera como plataforma para discutir nuevas rutas y realidades de la comunicación me asalta una duda.
¿Comprendemos realmente el sustrato de los fenómenos que condicionan el negocio y el hacer de la comunicación? © Antonio monerris Attribution-NonCommercial-NoDerivs License
Me planteaba un ejemplo: todo el mundo habla de brand communities, pero nadie profundiza en el fenómeno de la construcción de vínculos y relaciones comunitarias, ni el modo en que los social networks funcionan ni las causas o factores que alimentan esos social networks.
Del mismo modo todo el mundo habla de sociedad digital pero pocos estudian como integramos y transitamos entre pantallas y como estructuramos esas pantallas, todos salvo Xavier Bringués de la Facultad de Comunicación que ha realizado un interesante estudio sobre esta materia)
Concluyo que reconocemos los fenómenos y sus manifestaciones externas, pero que conocer y reflexionar sobre los elementos profundos nos parece una perdida de tiempo o quizás un esfuerzo inútil y carente de valor “contante y sonante”.
Sin embargo todas las iniciativas y enfoques que aportan valor, que remueven las bases de un cierto statu quo finalmente vienen dadas por la contaminación y exposición a ideas y reflexiones que surgen en contextos más teóricos y menos pragmatistas.
Hay mucho saber aplicado pero poco saber de base.
Por saber aplicado en este negocio entiendo todas esas elaboraciones construidas a base de cuasi-best sellers, fáciles de digerir y repletas de recetas aparentemente fáciles pero de aplicación ridículo.
Hablamos de comunicación y sin embargo los modelos de comunicación siguen siendo irritantemente convencionales. Y lo peor del caso es que muchos profesionales operan sobre la base de asunciones y lugares comunicacionales comunes que han dejado su carácter teórico para ser parte de la praxis más tradicional. Saber no es suficiente. Convendría entender. Sino vamos a la base no podremos elaborar iniciativas nuevas y mas ricas.
Como en la creatividad toda estamos bañados por las mismas corrientes de pensamiento, que nos esclavizan.
Todos leen los mismos libros, de los mismos gurus, que empaquetan hábilmente píldoras de saber que satisfacen el hambre de nuevas ideas. Pero el pensamiento que impacta y transforma tiene que ser más puro, menos aparentemente aplicable de inmediato. Procede de gentes que en su vida asumirían que sus saberes serian motor e inspiración de “mercachifles” como nosotros. Solo así llegaremos a diseñar pensamientos originales.
Los fenómenos no son la respuesta. La verdad, las herramientas no se nos ofrecen primorosamente envueltas en celofán.
Hace unas semanas acudí a un congreso de la Academia de ciencias sensoriales ¿Qué ocurrió? Imagínatelo. Las reflexiones no están masticadas para su aplicación inminente y muchos colegas vinieron a decirme que no estaban “satisfechos”.
Yo leí en el mismo evento… metodologías de investigación de las emociones… procesos para entender las diferentes maneras de realizar una evaluación cognitiva de un diseño… ingeniería emocional…
Hay que tener bajas las barreras asociativas para facilitar que los inputs nos asalten y desencadenen ideas y oportunidades…