1/26/2008

La Musa del Neo-napoleon : a proposito de Carla Bruni y Lancia


El miedo a que las marcas se contaminen con el discurso y debate social a través de sus personality endorsers es razonable y prudente, pero deja fuera la excepcional oportunidad de saltar a otra dimensión. Es decir abandonar la esfera de la cuasi-realidad que es la publicidad, una metáfora intencionada que casi-me-engaña, a otro plano, el de lo mediático, aquel que forma parte de mi vida y de la agenda publica.
El caso de Carla Bruni y su intervención en el spot de Lancia, puede tener efectos incluso potenciadores, porque el evento cubre al personaje de una patina de glamour e interés adicional mas alla de sus características propias o las que originalmente fundamentaran posiblemente su elección. Para los consumidores aspiracionales, Carla Bruni esta tocada metafóricamente y presumiblemente de forma efectiva por el poder. Eso la hace más sexy. De hecho esa condición de bella que amansa y dota de un atisbo de humana pasión al aguerrido líder refuerza su posiblemente cuidada condición de arquetipo de la “enchantress”, imagen del inconsciente colectivo que rechazamos (la concubina, la puta del rey) pero que por otra parte fascina y atrae.
De hecho el affaire Zarkozy-Bruni creo otra mágica y evocadora pareja de la que hablamos y discutimos, entre la curiosidad del pequeño ciudadano fascinado por el encuentro de la belleza y el poder y por otro lado una mojigata critica no exenta de envidia.
La pregunta es que gana Lancia en todo este affaire. Yo creo que mucho.
Como su vehiculo esta posicionado como un automóvil funcional pero dotado de glamour y el glamour no existe sin un punto de peligro, trasgresión y provocación, el affaire refuerza el poder evocador de su personality. Además acerca la marca al olimpo del poder y alimenta elementos de sexyness propios de ese “enchanting archetype” que hoy representa Carla Bruni, la afrodita que rinde al neo-napoleón.

Por cierto, detras de los mitos hay gente ...