6/07/2007

Industria, diseño, razón y sistema: ¿Qué fue mal en el viejo paradigma de la sociedad industrial?

Ya se que lo se lleva es mirar a lo novísimo. En ocasiones a lo anecdótico. Ya se que la arqueología de nuestra sociedad de consumo puede resultar rancia, pero el documento audiovisual que incluyo en este post merece la pena.
Se trata de un publi-documental de finales de los 40 que recoge el proceso de desarrollo de un modelo Ford.
El planteamiento es épico. Recoge todo la estética y toda la ética de una sociedad industrial en la que muchos de los valores hoy imperantes parecían impensables. Basta observar la sublimación de la industria a través de las chimeneas de humeante tóxico y denostado sentido del progreso.
El documental recoge todo el proceso de desarrollo y atisba los protocolos y procesos que nos resultan entre sorprendentes y estereotipados.
Al verlo me parece revisitar lecturas de la biblioteca familiar en la que la sistematización del management y de todos los procesos parecía una nueva religión.
El publi-documental parece una oda al poder de la gestión racionalista y sobre todo el amor al producto y a la calidad industrial.
¿Qué fue mal?
La industria en las economías avanzadas estaba basada en procesos tecnológicos que brindaron con eficiencia productos y soluciones. Pero el sistema se colapso.
Sin embargo en documentos “arqueológicos” como éste se diría que la religión industrial tenia una fascinante capacidad y vision; se sabía como y se trabajaba como nunca antes se había hecho.
La sociedad industrial tecnológica, la civilización industrial cuyo mas alto exponente era la industria del automóvil posterior a la segunda guerra mundial aparecía como la definitiva consecución de la organización inteligente, capaz incluso de absorber la imaginación, de organizar complejas y encadenadas secuencias y procesos, de construir modelos de colaboración lineal.
¿Nostalgia? Quizás.
Me educaron en la creencia en organizaciones basadas en la disciplina y la división de operaciones; crecí oyendo cierta divinización del racionalismo y el sistematismo. Todo se podía lograr con organización y sistema.
Orden y método. Organización. Sistema. Abstracción y construcción. Proceso. Modelización.
Hace poco oía hablar de la singular toma de contacto de Lever con el mercado español y destilaba una sola y profunda idea “Teníamos un sistema”, una suerte de maquina de vender basada en la organización y concertación de ingentes recursos humanos que siguiendo protocolos y procesos bien delimitados lograban el éxito.
Hoy ese mundo esta muerto ¿O no?
Indudablemente ha dejado huella, forma parte de nuestro ADN. Pero toda aquella fe parece tan enterrada en las arenas de la historia como los Faraones.
Por eso, envenado de nostalgia (si cabe), me pregunto una y otra vez ¿Qué fue mal?