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9/10/2009

The Conscience of a liberal de Paul Krugman : claves para entender los cambios en la cultura política


Krugman es para muchos leftist una esperanza de inspiración ideológica y un referente en un momento de renovadas esperanzas desde el progresismo tras la ola neo-con. Para los que observamos el panorama socio-político con simpatías inclinadas solo ligeramente a la izquierda (lo suficiente para sentir un poco libre-pensador y razonablemente solidario) el libro de Krugman puede tener un simpático tufillo que si sube un poco resulte incomodo. Pero “the consciente of a liberal” es sobre todo un reflexión desde la izquierda acerca de la transformación del discurso y de las bases sociales del republicanismo. Analiza con detalle, difícil de seguir para los que no conocemos a fondo la historia norteamericana, las etapas políticas desde mediados del siglo XIX, explicando los albores del New Deal y el proceso que conduce en los 70 al nuevo conservadurismo. Lo importante del libro de Krugman es su análisis de las transformaciones sociales, su capacidad de estructurar etapas de una determinada cultura política. Para el foráneo el libro es una fascinante exploración de la vida socio-política americano, enraizado en fenómenos que llegan a ser caricaturescos. El hecho que la realidad de la política americana situado a Lyndon Johnson o al propio Nixon en una agenda relativamente progresista en lo social es fascinante.
Gran parte del libro está dedicada o condicionada por la reflexión acerca de la constitución de un Welfare State a partir de Roosevelt y como ese estado llega a su clímax en los 60. El proceso de de-construccion de un modelo social se define por la interferencia de fenómenos como la identificación de una política social con ventajas y apoyo a las razas minoritarias y en especial la raza negra. Para el lector extranjero de un perfil relativamente progresista, la sub-tesis de Krugman que identifica la principal debilidad del partido demócrata en su pérdida de peso en los estados del sur no por una cuestión de clase sino por un fenómeno cultural-antropológico como es la raza, resulta sorprendente.
En mi opinión el libro parte de la configuración de un propuesta social de estado del bienestar que se abre paso con el New Deal pero que no alcanza a desembarazarse de fenómenos previos y mucho más telúricos. Krugman escoge la raza y sobre todo la influencia de los estados del sur, pero para los que miramos de lejos también no llama la atención la interferencia de la religión y la fobia al estado.
Lo importante de este libro para un estratega y comunicador se centra, en mi opinión, en comprender que cambios u olas históricas son en ocasiones episodios que ocultan tendencias más profundas, que como el caso de la cultura política neo-con salen a la luz en extrañas maneras y con inesperadas consecuencias.

9/28/2008

Lo dicho sobre lo no dicho en el debate entre McCain y Obama : Palabra de Gemma Saura de La Vanguardia (Con opiniones de un Obamaniatico)

©Simon Gentry

LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA
GEMMA SAURA - Barcelona - 28/09/2008
McCain : Seguro pero condescendiente



No es tan mediático como su rival, pero John McCain supo jugar sus cartas durante el debate. Experimentado en política internacional, el republicano proyectó una imagen de control y serenidad, según los expertos consultados por este diario. Pero al tratar a su rival como un aprendiz pudo parecer condescendiente.

Indumentaria. La asesora de imagen Montse Guals, de la empresa Qué Me Pongo, considera que McCain no lucía ni el traje ni la corbata adecuados. "Iba vestido para una reunión de tono conciliador, pero no para la intensidad de un cara a cara. Su indumentaria restó fuerza a su imagen. Tiene una cara redonda, con los rasgos poco definidos y el tono azul de su camisa, su traje no suficientemente oscuro, no ayudaban a proyectar sus ojos o su boca". Ella le hubiera vestido "con un traje azul oscuro, con camisa blanca, que le marcara la mandíbula y reforzara sus rasgos". Sin embargo, Guals destaca dos aciertos: el corte del traje en la espalda y la corbata rayada, dos toques modernos, de juventud.

Seguridad. La gestualidad serena, sinuosa, de McCain reflejó su comodidad con los temas abordados, opina Montse Guals. Antonio Monerris, fundador de la Asociación Española de Planificadores Estratégicos de la Comunicación, también destaca la serenidad de McCain, que logró aparecer tranquilo en todo momento y nunca perdió la compostura.

Despectivo con el adversario. Los analistas destacaban que McCain evitó el contacto visual con Obama durante todo el debate. Para Monerris, esta es una estrategia "para aislar al rival". "McCain no quiso concederle el beneficio del trato de igual a igual. Adoptó una posición de maestro. El sabio, el héroe, la autoridad, frente a un aprendiz", señala. La fama de irascible de McCain también pudo ser un factor, según Guals: "Quizá sus asesores le recomendaron no mirar a Obama para no encenderse, no tensar la cara".

Poco televisivo. "A McCain se le notó un hombre del siglo pasado, con menos conocimiento del medio", opina Monerris. "Parecía no ser consciente de que estaba en televisión. No miraba a la cámara, Su único punto de interés era el moderador".
© Buzz Killington

Obama : Impecable pero acorralado
Este primer debate era más difícil para Barack Obama porque la política internacional es donde su inexperiencia frente a McCain es más evidente. Por eso era importante proyectar una imagen de seguridad, con una voz firme, gestos contundentes, una mirada franca. Desde el punto de vista de la imagen, Obama fue presidencial e impecable... aunque no logró desplegar el carisma que le ha hecho famoso.
Dominio del medio. Obama es un animal mediático, un gran comunicador con un profundo conocimiento del medio televisivo. "Comprende a la perfección que, en televisión, la realidad no es lo que sucede en el plató, sino que la realidad es como esto se ve por la pantalla", subraya Antonio Monerris. "A diferencia de McCain, que apenas se dirige a la cámara, Obama empieza el debate mirando a ella. No sólo se dirige a su rival y al moderador, también a los espectadores que está en sus casas", señala.
El traje. Según Montse Guals, Obama no podría haber elegido una mejor indumentaria para el cara a cara. "Un diez para el traje, oscuro, y muy estructurado ( "le hacía unos hombros fantásticos"); un diez para la camisa blanca, que iluminaba su rostro y definía sus rasgos; un diez para la corbata, con un nudo ojo de perdiz... "que siempre da un toque seductor".
Interacción con el rival. Ante un McCain algo altivo, que en todo momento evitó dirigirse directamente a su rival, Barack Obama buscó el diálogo. Pronunció su nombre en varias ocasiones, intentó el contacto visual, "incluso en un momento, al hablar de Irán, le señala con el dedo", dice Monerris.
Carisma. Mucho se ha hablado de la magia de Obama, su capacidad para hacer vibrar a las masas, de arrancar las lágrimas a las audiencias. Sin embargo, este carisma pareció desactivado durante el cara a cara. "Ambos me parecieron contenidos y fríos. Obama, acorralado por su adversario, no logró volar y exhibir el carisma que le caracteriza, señala Monerris. Quizás el debate no es el mejor formato para Obama, "un hombre que necesita un discurso largo para generar ideas clave que tengan suficiente fuerza".

4/13/2008

¿Sabes que Zapatero ha perdido las elecciones? si te preocupa no es para tanto, Rajoy también ha perdido (reflexiones a toro pasado y gobierno puesto)

Es posible que tras algunas semanas pueda escribir acerca del verdadero resultado de las últimas elecciones generales. El hecho oculto a la opinion publica, pero entredicho en algunos foros, es que Zapatero perdió las elecciones. Aunque no menos cierto es que Rajoy tambien las perdió.

¿Cómo puede producirse esta paradoja? ¿Cómo puede ser que el ganador aritmético sea de hecho tan perdedor como lo ha sido tambien el perdedor aritmético?
No es sencillo de explicar si tenemos una vision anquilosada y difícil de asumir la realidad cambiante y a la vez permanente de la comunicación política.
La paradoja se produce porque ningún liderazgo que sea incapaz de generar un amplio consenso más alla de sus bases naturales es hoy por hoy un liderazgo viable. Construir una alternativa política o en general una alternativa de cualquier genero que es esclava de segmentaciones prefijadas no es en si misma una estrategia transformadora. Lo es sin embargo diseñar un modelo comunicacional que sobrepasa las barreras de lo preconcebido y construye nuevos limites. Es una estrategia ganadora transformar los límites, sorprender con posicionamientos dinámicos que reclutan y persuaden. Es creativa, en el sentido de creador de nuevos contenidos, aquella vision que trasciende limites y abre puertas, para dar lugar a un espacio amplio y suficiente.

Por eso tanto Rajoy como Zapatero, perdieron de algún modo. Perdieron por que ninguno logro o quizás no quiso en algunos casos, superar y trascender las limitaciones de sus organizaciones y sus raíces. Lastima. De hecho todos los grandes proyectos políticos como lo fue Blair o Reagan se basaban en una efectiva re-evaluación de sus espacios electorales y con ello de sus discursos. Es tiempo de reivindicar la inclusividad. Es decir, la capacidad de concebir espacios que incluyen;espacios en lo que se pueden crear mayorías que no se definen por etiquetas ajenas al específico proyecto político.
Ayer mismo, en una animada cena, discutía las virtudes de la política de un prometedor alcalde en Catalunya. Uno de los asistentes blandía como si fuera un arma mortal (quizás lo fuera) el concepto de coherencia. Acusaba al alcalde de esa ciudad catalana, Sant Cugat por más señas, de practicar una política basada en guiños aquí y alla. Decían que los partidos deben estar regidos por una calvinista rectitud y previsibilidad, basada en una lineal y fácilmente predecible actitud. Decían que no cabían experimentos, que no eran buenos extraños maridajes. Que no entendían que se asumieran políticas de sostenibilidad o apaciaguación del tráfico urbano. Denostaban la inclusividad como tambien lo hacían algunos adeptos izquierdistas teoréticos e intransigentes que no entendieron políticas de ciudad que asumían razonables aspiraciones presentes en la agenda de la derecha.
Pues bien, dicho esto queda claro que nuestro modelo intransigente y volcado a la galería no es viable para crear mayorías decisivas y significativas. Debería estar claro que la polarización no es rentable sea una polarización indirecta (asumiendo iniciativas que obligan al contrincante a posicionarse) o bien polarización directa a partir de radicalizar el mensaje. Al final de algún modo todos perdieron; perdieron los que no lograron desde la acción política de gobierno construir una mayoría de confianza y entusiasmo mas alla de la táctica, pero perdieron tambien los que en un vano intento creyeron que la movilización de sus bases era suficiente, sin entender que en gran parte les pagamos el sueldo no para llenar la parroquia con sus parroquianos sino para trascender sus limites. En realidad lo que pedimos, aun sin saber que lo pedimos, es que el líder político genere amplios consensos en base a no mirarse el ombligo y producir y difundir un discurso persuasivo que aúna voluntades. Perdieron unos y otros, pero perdimos tambien todos, porque no trascendimos los márgenes para hallar soluciones inclusivas. ¿La causa de este mal? Puede ser la falta de ideas pero sobre todo la falta de liderazgo amplio y aglutinador y sobre todo el control que ejercen camarillas, locutores nefastos y la debilidad de no trazar tu propio camino.
Otra vez será. Espero.

5/26/2007

Paper Brands : la marca está más allá del papel

El posible que la prensa no vuelva nunca a ser lo que fue. De hecho no debería haber ninguna razón para ello. Cada medio ha sufrido el envite de una nueva tecnología que generaba una nueva canal de comunicación con identidad propia. El fenómeno, eternamente repetido conduce a que el medio aparentemente en desfase se concentra en su core competencies y finalmente prevalece. Con otro enfoque, con otra dimensión, incluso con otro modelo de negocio.
La prensa escrita tiene un valor etnológico profundo en nuestras vidas, forma parte de los referentes del sujeto informado y ha ostentado una posición privilegiada desde el siglo XIX como conformador de nuestro mundo moderno, como elemento de una sociedad y una cultura que contribuyo a fomentar y en cuyo seno se han desarrollado aparentes enemigos o competidores.
Yo creo en las marcas de prensa, no en su concepto más restrictivo (cabeceras de papel) sino como plataformas de información escrita a la que el sujeto puede acceder y con la que mantiene una cierta relación objetual.
La marca de prensa es en primer lugar un conglomerado de ofertas de producto bajo una umbrella brand, con periodicidad distinta, con distinto formato. El periódico, o mejor la “paper brand” no es el periódico en su sentido estricto y formal sino el conjunto de ofertas que entorno a el se construyen. Esta vision conduce a ver el paper brand como un sistema de productos basados en información principal pero no exclusivamente escrita. El paper brand va mas allá de las secciones que tradicionalmente parecen definir la media agenda. Al contrario el paper brand es como en otros productos de consumo, una experincia de consumo que se construye desde distintos formatos con la intención de ganar “plasticidad” en el sentido de adaptarse a demandas plurales de perfiles de sujetos y de los lectores como individuos también. Asumir esta vision mas plural, mas definida como plataforma de oferta de información y experiencia seria el primer paso para superar las dificultades para concebir que el acceso a la información escrita y sus componentes visuales adicionales, es el hecho mismo y fundamental y no así la tecnología o el soporte físico.
Una paper brand tiene la oportunidad de representar valores, sentimientos, expectativas. Puede superar la dimensión objetiva y funcional y constituirse en una seña de identidad.
Parece que el periódico como concepto agoniza lentamente. Parece también que el periódico es seguidor del escenario político, que esta definido desde la ideología como un eje de posicionamiento. Este fenómeno esta profundamente marcado por que se subraya su capacidad y carácter de forjador de la opinion, como paladín de la vida publica.
Pero la saturación del posicionamiento político, que es coyuntural, no explica ni responde a las necesidades profundas y que son capaces de ayudar a desarrollar un negocio de marca. Los fenómenos políticos locales pueden ser más o menos coyunturales, pero lo cierto es que el “paper brand” debe definir una estrategia que reevalúa el peso y significado de ámbitos de producto aparentemente no centrales pero capaces de conectar con grupos de lectores.
Un primer paso es hacer de las cabeceras verdaderas marcas. Como en todo ámbito de consumo el eje vertebrador de la relación entre consumidor y marca es el producto mismo. El branding es un proceso de abstracción de los valores de producto para que estos sean más intangibles y por eso duraderos. El paper brand seria la síntesis del “deliver” que consumidor de información escrito-visual puede obtener de una plataforma multiformato diversificada, pero a la vez coherente. Versátil en sus ofertas, activa en su gestión de marketing y atenta a oportunidades tácticas y estratégicas que brindan los cambios sociales

8/02/2006

Mas acerca del Demo-Marketing™

© atomicShed – creative commons
El concepto de Demo-Marketing™ que empecé a comentar el pasado 26 de julio quizás quedo un poco indefinido. Quizás fuera el burbujeo de ideas tras la tertulia con R.... y con M...., quizás que el concepto fuera mas intuido que profundamente pensado. Por Demo-Marketing™ quería expresar la gestión de la definición de propuestas, mensajes, contenidos que constituyen el output o el “deliver” de un colectivo amplio y sometido a una estructura y organización y en el que la participación y apoyo activo de sus miembros, identificables y activos es decisiva. Estos colectivos tienen relevancia social y política como grupos de referencia pero son distintos a los partidos porque no pugnan por el poder. Necesitan generar mensajes que sirven como elementos de integración y a la vez como contenidos que proyectan hacia el exterior. Necesitan ser a través de iniciativas dentro de su ámbito propio o próximo y a la vez necesitan proyectarse.
En estos colectivos los conceptos clásicos tanto de marketing como de politing son útiles pero necesariamente explican toda la realidad.
Un club de fútbol es a la vez un colectivo una marca (un sistema de valores también). Todos podemos reconocer que esta influido por aspectos cercanos a las nociones políticas mas ampliamente aceptadas. Pero a la vez también es un objeto de culto, un icono, un símbolo. Si nos asomamos a esas realidades colectivas descubriremos que influyen en la sociedad de una manera sensible aunque no tan profunda como los partidos políticos que inciden sobre las estructuras profundas de poder...

Clubes deportivos, entidades culturales, asociaciones profesionales forman colectivos que tienen capacidad de incidir en el entorno social y a la vez generar en ocasiones atracción, empatía, percepción de autoridad y que por que tiene influencia y relevancia deben competir con otras “entidades colectivas”. Estas “entidades colectivas” a veces tienen dificultades para comunicar su mensaje o bien para sacar provecho de su potencial. Necesitan cohesión interna y a la vez proyección externa, desgraciadamente no siempre parejos auque la cohesión puede generar proyección (claridad de la propuesta) o la proyección puede cohesionar.